CAPITULO 1: Infancia (parte 1)
Bueno, como prometí contarles sobre mi vida, voy a comenzar por el principio, como buena persona carente totalmente de ideas que soy: cuando estaba dentro del vientre de mi madre…
Chiste muy malo. Por cierto, hago chistes horribles así que lo lamento por ustedes, y den gracias a que los chistes no vienen con fotos mías porque entonces sí no tendrían salvación alguna.
Mi infancia fue bastante normal, no recuerdo demasiado de cuando era muy chico, excepto claro los traumas, pero por aquella época no existía toda la cosa psicológica de hoy, en donde hasta un repasador mal doblado causa traumas irreparables, no menosprecio la psicología de hecho en algún momento de mi vida requerí de sus servicios y me respondió bastante mejor de lo esperado. Siguiendo con mi infancia, más o menos anterior a mis 10 años solo recuerdo dos cosas, mi fractura de muñeca y mi golpe en la frente. La historia de la fractura es algo graciosa y de haber tenido en aquel entonces el sentido del humor que tengo hoy en día, hubiese sido verdaderamente espectacular. No recuerdo la hora exacta solo recuerdo que después de la escuela (en aquel entonces iba de mañana al colegio) decidí dormir la siesta porque obviamente tenia sueño, era chico, me levantaban temprano, la paja me invadía por completo todo el tiempo, me acuesto y se ve, que en algún punto me pongo pansa para abajo, con mi brazo izquierdo debajo de mi pecho y de alguna forma rara quedo mi mano completamente torcida, como si mis dedos tocaran mi brazo… y me dormí. No me pregunten cómo es que no me desperté en ningún momento pero cuando termina mi siesta veo con asombro que mi mano estaba… muerta. Si, muerta, como un pedazo de piel que colgaba y no importa el esfuerzo que hiciera, todo mi conocimiento hasta aquel entonces y la racionalidad de mi edad me decían que estaba muerta así que le grito a mi vieja: “mama, se me murió la mano”, mi vieja no entendía nada, a esa edad eso podía significar incluso que rompí algún muñeco. Mi vieja me mira, y le veo en la cara que a ella le duele más que a mí, mientras yo tambaleaba el brazo para ver como se movía, mi vieja agarra las cosas y marchamos hacia el hospital, que por suerte esta a una cuadra y media de mi casa.
Llegamos al hospital, nos atiende un doctor, y resulta que no solo eran recibidos en medicina, se ve que muchos estudiaron criminalística y peritaje a tal punto en que en menos de 20 minutos ya sabían que tenia, como solucionarlo, porque lo tenía, y estaban urdiendo un plan para que mi vieja no se escapara, porque claro, la razón de mi fractura según ellos fue a causa de un trauma que seguramente fue por causa de mi mama, así es, no fue un ladrón, ni mi papa, ni mis hermanos, ni caerme de una bicicleta… fue a causa de la persona que estaba ahí, histérica porque yo estaba quebrado, que claramente después de golpearme sintió culpa y me llevo al hospital, importaba poco si yo me mataba de risa con mi mano tambaleante y les decía que nada que ver, o si incluso no tenía ni un solo moretón en todo el cuerpo, claramente era culpa de mi mama.
Después de un tiempo terminaron por creerle, aunque no antes de que venga personal de seguridad y todo el circo que sucede en estos casos, y ahí termino todo, yeso por 30 días, y a otra cosa.
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