CAPITULO 1: Infancia (parte 2)
Como a los 11 o 12 años, ya tenía un poco mas de concepto real de la vida, de visión generalizada, y como buen niño a esa edad, jugaba con las figuritas, y como fanático de las figuritas, investigaba todo lo que tuviese relevancia a la hora de los juegos en donde se ganaban esas figuritas: como lanzarlas, como hacer el señuelo, como doblar las puntas para que cuando la lanzas vaya derecho y no se encorve, increíble. Así fue como por extrañísima razón tome gusto por la física, y esa fue la primer revolución que sufrí en mi vida.
Para este entonces yo era un niño normal, iba a la iglesia los domingos, pertenecía a un grupo de dicha iglesia donde nos juntábamos los sábados a discutir cosas de la iglesia y religión, algún que otro amigo del barrio, y comenzaba a ver lindas a las chicas… ya saben cómo es eso, a los 10 te parece totalmente repugnante la idea de tomar una chica de la mano y a los 12 solo piensas en tu compañera de aula y en qué lindo seria compartir un alfajor en el recreo.
Por aquella época, todo lo nuevo que uno aprendía, y que los demás no sabían, servía para hacerse notar en su grupo de pares, o sea que cuando nos juntábamos entre amigos, todo se contaba como orgulloso respecto a que se estaba enseñando una experiencia que nadie más conocía. Lo que nadie me dijo es que a esa edad, a nadie le interesa la ciencia, más que algún que otro experimento que pueda hacer alguien para sorprender a un niño. Y empezó el desvío , llegaba de la escuela, leía algo de física , a eso de las 16 o 17 hs salía a la calle con mis amigos y les contaba, y ellos cada vez estaban menos interesados en eso y más interesados en uno de mis amigos que se gano la lotería genética, y con 12 años tenía su primer novia. El problema era simple, era un bulto en un grupo de gente que hablaba de algo que a mi mucho no me interesaba, claro que me gustaban las chicas, ya tenía a mi enamorada secreta, solo no me interesaba que los demás hablen de cómo conquistaban chicas, o mejor dicho, de que todos hablen como Lucas conquistaba chicas. Así que mi lógica me dicto dos soluciones posibles, una era ahondar en el tema de chicas, para poder decir algo al respecto que no sea “te envidio Lucas” o seguir con mi extraña atracción por la ciencia y hacer de cuenta que nada paso. Obvio que como desde las 7 de la mañana hasta las 7 de la tarde estaba rodeado de gente, se me dio por elegir la primer opción, pero claro, en mi vida había hablado con una chica de esa manera, entonces… ¿como hacerlo? Bueno, llega el primer día de mi resolución y me doy cuenta que no tengo ni la menor idea de que hacer, y que además, había dentro de mi algo nuevo que era horroroso, me hacía sentir mal e inquieto, y efectivamente, estaba nervioso como nunca antes, así que apenas comenzó el primer día, también termino, y decidí que iba a hacer lo que cualquier persona coherente haría, preguntarle a alguien con experiencia.
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